El pasado vienes acudí al cine a ver la última película dirigida por Alejandro Amenabar, y he de decir que este genio del celuloide se superado con creces los hasta ahora buenísimos trabajos realizados.
Es una opinión muy personal, pero me parece una cinta esencial, toca muchos aspectos de la vida que te hacen reflexionar, hay que mirarla con ojos alejados de prejuicios religiosos ya que algunas mensajes hay que tratarlos alejados de esterotipos anticatólicismo o incluso anti cualquier religión.
La razón solo tiene un sendero pero a lo largo de la historia vemos como hay ocasiones en que no es conveniente andarlos. ¿De que sirve tener razón o estar en lo cierto? si tus contemporáneos, tus amigos tus conciudadanos no lo entiendes así, y resulta que por tus convicciones que además de estar plenamente autentificado con ellas estás en lo cierto resulta que eres perseguido marginado y excluido socialmente, numerosos casos encontramos en la sociedad actual y en diferentes ámbitos ejemplos similares a la trayectoria de Hipatía.
Una mujer de inteligencia superior a sus contemporáneos varones y con verídicas convicciones pero en lugar de colocarla en el puesto que se merecía sufre de la opresión.
En nuestra sociedad esto pasa continuamente los gobiernos, las familias y los distintos grupos sociales no se rigen necesariamente por quienes están más preparados para ello y gozan de mejor salud, sino por aquellos que simplemente han alcanzado el poder y por lo tanto el mando, es sabido por todos que este se puede alcanzar por distintos caminos, en la historia reciente de España sabemos que un trágico atentado cambio el rumbo político, y tras aquél ataque el al alma de nuestro país muchos electores cambiaron su intención de voto, sea como fuere el gobierno actual fue el elegido democráticamente tras los atentados del 11-M, en otro ámbito como el deporte el club más laureado del siglo pasado fue gobernado recientemente por un presidente acusado de manipular asambleas y puede que las elecciones, siempre hay claros ejemplos de oscuridad en los procesos que designan a los que han de dirigir de alguna manera nuestras vidas. No pretendo realizar juicios de valor, solamente demostrar que en muchas ocasiones la razón no reside en los que deben de regirnos, lo que complica el buen devenir de las cosas. Y si los que ostentan la autoridad no disponen de la razón que les ocurriría a aquellos que si que teniéndola no están en posesión del poder, ¿no serán acaso perseguidos y descalificados? lamentablemente esta es la historia de Hipatía y siglos después las sociedades no han encontrado mecanismos de defensa ante estas situaciones.
En cierta ocasión un amigo que se deba la circunstancia que era mi jefe me dijo: "nunca le lleves la contraria a un superior, porque corres el riesgo de tener razón".
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